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viernes, 15 de abril de 2016

Pablo Neruda - Tus pies toco en la sombra y otros poemas ineditos

Seix Barral publicó en el 2015 un libro de poemas inéditos de Neruda, 'Tus pies toco en la sombra'.

El volumen lleva por nombre 'Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos', y la enorme relevancia de este hallazgo reside en que los poemas encontrados fueron escritos con posterioridad a 'Canto general' (1950), en la época de madurez de Pablo Neruda.
Los poemas fueron hallados en unas cajas que contenían los manuscritos de las obras del poeta, durante una revisión exhaustiva por parte de la Biblioteca de la Fundación Pablo Neruda, bajo la dirección de Darío Oses, en la que se comprobó que algunos poemas manuscritos de extraordinaria calidad no se habían incluido en las obras publicadas correspondientes a cada caja.
La certificación de la autoría de estos más de veinte poemas, los convierte en el mayor hallazgo de las letras hispanas en los últimos años, un acontecimiento literario de importancia universal para uno de las voces más sólidas de la poesía latinoamericana del pasado siglo.

"Nunca sólo, contigo
por la tierra,
atravesando el fuego.
Nunca sólo.
Contigo por los bosques
recogiendo
la flecha
entumecida
de la aurora,
el tierno musgo de la primavera.
Contigo
en mi batalla,
no la que yo escogí
sino
la única.
Contigo por las calles
y la arena, contigo
el amor, el cansancio,
el pan, el vino,
la pobreza y el sol de una moneda,
las héridas, la pena,
la alegría.
Toda la luz, la sombra,
las estrellas,
todo el trigo cortado,
las corolas
del girasol gigante, doblegadas
por su propio caudal, el vuelo
del cormoran,
clavado al cielo
como cruz marina,
todo
el espacio, el otoño, los claveles,
nunca sólo, contigo.
Nunca sólo, contigo, tierra
Contigo el mar, la vida,
cuando soy, cuando doy y cuando canto,
esta materia
amor, la tierra,
el mar,
el pan, la vida".
Poema 2


jueves, 14 de abril de 2016

Si alguien toca un día a tu puerta - Fernando Pessoa

Si alguien toca un día a tu puerta, 
Diciendo que es un emisario mío 
No creas, ni aunque sea yo; 
Que mi vanidoso orgullo no intentaría 
Tocar siquiera la puerta irreal del cielo. 
Pero si, naturalmente, y sin oír 
A alguien tocar, la puerta fueras a abrir 
Y encontraras alguien como a la espera 
De tocar, medita un poco. 
Ese era Mi emisario y yo y lo que intenta 
Mi orgullo que desespera 
¡Abre a quién no llama a tu puerta!

miércoles, 13 de abril de 2016

Eduardo Galeano - El libro de los abrazos

"Esa noche, noche atroz, el aire hervía de calor. Yo me eché en una terraza, solo, cara al cielo. No lejos de allí, sonaba fuerte la música. A pesar de la guerra, a pesar de todo, el pueblo de Bluefields estaba celebrando la fiesta tradicional del Palo de Mayo. El gentío bailaba, jubiloso, en torno del árbol ceremonial. Pero yo, tendido en la terraza, no quería escuchar la música ni quería escuchar nada, y estaba tratando de no sentir, de no recordar, de no pensar: en nada, en nada de nada. Y en eso estaba, espantando sonidos y tristezas y mosquitos, con los ojos clavados en la alta noche, cuando un niño de Bluefields, que yo no conocía, se echó a mi lado y se puso a mirar al cielo, como yo, en silencio.
Entonces cayó una estrella fugaz. Yo podía haber pedido un deseo; pero ni se me ocurrió.
Y el niño me explicó:
-¿Sabes por qué se caen las estrellas? Es culpa de Dios. Es Dios, que las pega mal. Él pega las estrellas con agua de arroz...
Amanecí bailando..."

lunes, 7 de marzo de 2016

¨Era abril en París. Sí, yo estaba enamorado¨. Miles Davis - Juliette Gréco

Fue en París, en 1949, cuando Miles Davis se enamoró de Juliette Gréco: "Juliette y yo solíamos pasear juntos por las orillas del Sena, cogiéndonos de la mano y besándonos, mirándonos a los ojos ... Era como cosa de magia, casi como si me hubieran hipnotizado. No lo había hecho nunca. Estuve siempre tan inmerso en la música que no tuve tiempo para romances de ninguna clase. Juliette fue probablemente la primera mujer a quien amé a un nivel de igualdad entre seres humanos".Entre 1975 y principios de 1980, Miles Davis no cogió ni una sola vez la trompeta. "El sexo y las drogas ocuparon en mi vida el lugar que la música había ocupado hasta entonces, y me entregué a ellos día y noche. Tuve, mientrás duró aquel período, tantas mujeres que he perdido la pista de la mayoría, y por no recordar no recuerdo ni sus nombres. Si hoy las encuentro por la calle, probablemente no reconoceré casi a ninguna...".
Ella era blanca y existencialista, él era negro y trompetista. Ella vivía en París rodeada de intelectuales y poetas. Él era americano de Illinois y llegó para tocar en el Pleyel. Los dos eran muy jóvenes. En aquél París de ambientes de humo y canciones todavía era posible todo.




"La música era toda mi vida hasta que conocí a Juliette Gréco. Me enseñó lo que significaba querer algo distinto a la música. Probablemente, Juliette fue la primera mujer a la que amé como un ser humano, en un pie de igualdad. Era hermosa. Teníamos que comunicarnos mediante expresiones, con el lenguaje corporal. Ella no hablaba inglés y yo no hablaba francés. Nos hablábamos con los ojos, los dedos. Con este tipo de comunicación, uno sabe que el otro no le cuenta mentiras. Tienes que moverte por los sentimientos." (Miles, la Autobiografía, 1989).




miércoles, 2 de marzo de 2016

Homenajes: Jorge L. Borges y Umberto Eco

Si (como el Griego afirma en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de rosa está la rosa
y todo el Nilo en la palabra Nilo.
(Jorge Luis Borges: "El golem")


"Stat rosa pristina nomine, nomina nuda
tenemus" (palabras finales de la novela
"El nombre de la rosa", extraídas del himno
"De contemptu mundi", de Bernardo Morliacense)


El nombre de la rosa - mi reconocimiento personal
Umberto Eco

Recuerdo que tenía 22 o 23 años cuando se publicó por primera vez Ficciones. Se habían hecho unas 500 copias, prácticamente nadie se había dado cuenta. Entonces vino un poeta italiano (¿Sergio Sogni?), que me dijo: "Lea este libro. Es de un argentino que nadie conoce aquí". Me enloqueció. Me pasaba noches y noches leyéndoselo a mis amigos. Me reconocí de inmediato en Borges. Fue un amor a primera vista. Desde mi juventud, cuando Borges apenas tenía 1000 lectores en Italia. Era un desconocido en ese momento (estoy hablando del año 1955 o 1956). Evidentemente, hay una suerte de homenaje en El nombre de la rosa, pero no por el hecho de que haya llamado a mi personaje Burgos. Una vez más estamos frente a la tentación del lector de buscar siempre las relaciones entre novelas: Burgos y Borges, el ciego, etc.. Simplemente me gustó la idea de tener un bibliotecario ciego y le puse el mismo nombre de Borges, pero en ese momento todavía no sabía que iba a quemar la biblioteca. Es una alegoría. Al igual que los pintores del Renacimiento, que colocaban su retrato o el de sus amigos, yo puse el nombre de Borges, como el de tantos otros amigos. Era una manera de rendirle homenaje a Borges.

Extracto de una entrevista de Jorge Halperín, realizada en 1992.

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